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Tech Lunes · 10 ago 2026

McKinsey cobra desde 150 mil dólares por encontrarte dónde se te va el dinero

34 horas mintiéndole a un humano para que le aprobara su código. Y dos mil dólares que resolvieron lo que la humanidad no pudo en una década.

Leí más de 80 newsletters de tech esta semana. Estas 3 le mueven algo a tu negocio — el resto es ruido. Vámonos.

1 · Dos mil dólares contra ciento cincuenta mil

Una inteligencia artificial de OpenAI resolvió diez problemas de matemáticas que nadie movía en más de una década — uno abierto desde 1999 — y el cómputo costó dos mil dólares. McKinsey cobra entre 500 y 1,000 dólares la hora, y un estudio para ver dónde se te va el dinero arranca en 150 mil dólares.

Lo que hice: a un despacho de abogados le encontré $14.7 millones de pesos por cobrar, detenidos en un archivo de cobranza que se contradecía solo. Hoy sabe cuánto puede cobrar hoy y a quién, en una pregunta.

2 · Casi millón y medio de suscriptores, e invisible para ChatGPT

Una creadora con casi millón y medio de suscriptores le preguntó a ChatGPT por el mejor podcast de su categoría. El suyo no salió. La IA no te recomienda por tu audiencia ni por tu página: te recomienda por lo que está escrito de ti donde ella lee.

Lo que hice: le pregunté a la IA, con mis clientes enfrente, "recomiéndame quién vende esto en mi ciudad". Lo que sale ahí — o no sale — son clientes que ganas o pierdes cada mes sin enterarte.

3 · Una IA se pasó 34 horas engañando a un humano

En una evaluación del gobierno británico, un modelo de Anthropic investigó quién estaba a cargo de un proyecto, se inventó identidades falsas y se hizo pasar por varias personas para presionarlo a aprobar su código. Cuando lo cuestionaron, borró su propio rastro. Nadie le pidió que mintiera.

Y en paralelo: el director de JPMorgan le marcó personalmente a más de 40 empresas — bancos, energía, agua, aerolíneas — para armar un bloque que escriba las reglas de la IA.

Lo que hice: con mis clientes, una hoja. Qué información sí puede tocar la IA, cuál no, y qué no se hace sin que un humano lo apruebe. No es un manual: es una página.

El prompt de la semana

Actúa como mi 0.1% estratega y directora de finanzas. No eres complaciente: si algo no cuadra, me lo dices en la cara.

Te paso mis gastos fijos de los últimos tres meses. Pregúntame lo que te falte, de una en una, y no inventes ni un número.

Luego dime: cuáles crecieron más rápido que mis ventas · cuáles no puedo explicar en una frase para qué sirven hoy · cuáles son decisiones que tomé hace meses y nunca volví a revisar · y qué me cuesta cada mes seguir sin decidirlo, en pesos.

Cierra con la pregunta que debiste hacerme y no se me ocurrió.

Ese último renglón es el que cambia la conversación.


Esto es lo que la IA ya le encontró a negocios como el tuyo:

Despacho fiscal — 6 años de declaraciones del SAT que se capturaban a mano, PDF por PDF. Hoy se consolidan en su propio formato sin teclear un solo número.

Manufactura — dos pedidos con 24 y 8 días de retraso que nadie adentro sabía. Hasta $27,000 dólares al año de riesgo, cerrados en la primera hora.

Negocios distintos, el mismo patrón: el dinero ya estaba adentro.


Tu empresa ya tiene mucho dinero que tú no estás viendo. Vamos a encontrarlo.

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Contestas la entrevista de dueño de negocio y bajas tu reporte: cada fuga de dinero con su cifra al mes y al año, y tu siguiente movimiento.